Después de numerosas horas, teclear con pasión o rasgar el papel con intensidad, llega el momento del final de tu libro. Puede que ya lo tuvieses pensado de antemano, aunque sea en forma de esbozo. O que no lo sepas ni tú, lo cuál es bastante emocionante. Esto me pasó con un borrador que dejé a medias, lo tuve meses aparcado, y cuando lo pude retomar no tenía ni idea de qué iba a pasar, ¡me dejé con la intriga a mí misma! Cuando llegué a la última hoja que tenía escrita me di cuenta: «El final no se va a escribir solo, lo tengo que hacer yo».
Lo primero recordemos lo dicho en la entrada de 7 trucos para escribir Ciencia Ficción y que sea interesante: sin prisas y con sentido.
Sin prisa: tenemos ganas de acabar nuestra obra, pero también se merece un final que nos deje satisfechos.
Con sentido: nuestros personajes e incluso el mundo imaginario en el que han vivido han pasado por muchas cosas. Hay que ser consecuentes con esto. Si hay personajes que han muerto, ciudades que han sido destruidas, especies que se han enemistado irremediablemente, no vamos a poder decir «y todos fueron felices».
El mundo sigue aunque el lector no lo lea. La historia que queríamos contar ha llegado a su fin, pero el mundo que hemos creado sigue vivo (excepto algunas ocasiones, dónde igual lo que sigue vivo es el universo). Esta es una manera de dejar al lector con ganas de más. Nos hemos encariñado con los personajes, han salido más o menos victoriosos (o no), ¿qué les pasará ahora? Suponemos que cosas no tan relevantes de aquí en adelante. O incluso puede salir una segunda parte.
¿Qué sensación quiero dejar? Ojo al género o podéis enfadar y mucho a las personas. Si uno ha clasificado su novela de romántica, y al final todo queda fatal y es un drama, huirán de vuestra próxima novela romántica. Puedes hacer sufrir a tu personaje durante el trascurso de la obra, que parezca que nunca va a encontrar el amor, pero al final hay esperanza y las cosas salen bien.
Si estás escribiendo un drama, permítete dejar resultados más desgraciados, o agridulces, puede haber muerto alguien relevante en la obra, pero eso ha hecho que la otra persona se haga más fuerte y haya tomado una decisión buena para sí misma. Hay muchas personas enganchadas a los dramas, es catártico, cogen un paquete de pañuelos, unas palomitas y se ponen una peli de domingo por la tarde.
Puedes estar escribiendo Ciencia Ficción dónde el final es más abierto, dentro de que cumpla el anterior punto: con sentido. Los finales excesivamente sensibleros en Ciencia Ficción pueden ser duramente criticados si son irreales o rebuscados. También es un género que permite el fin de todo, o que los esfuerzos del protagonista no hayan servido para nada (no ha conseguido desmontar el sistema).
Si estás escribiendo Terror siéntete libre de masacrar hasta el último de los seres, al fin y al cabo es de los pocos géneros donde la gente espera que las cosas acaben mal. Si has estado en algún festival de terror de películas y cortos, la gente aplaude con entusiasmo según van matando a los protagonistas, y cuanto más gore, más aplausos.
No hace falta que revise todos los géneros, nos vamos haciendo a la idea. Además que lo normal es mezclar, uno puede hacer una comedia-romántica o ciencia ficción con terror.
En definitiva, ¿qué sensación quiero dejar en la persona? Quiero que se quede esperanzada, triste, con miedo, contenta, disgustada, excitada, intrigada, reflexionando, aprendiendo, riéndose…
Sea como sea, lo que nos gustaría es replicar esa sensación que todos hemos tenido como lectores: «Esto que he leído ha merecido la pena, incluso me entristece un poco el haber acabado la obra, me he mentido de lleno en un mundo y personajes a los que me gustaría seguir la pista».
Y ahí es donde sabemos que el final ha merecido la pena.