Lo primero que nos tenemos que preguntar, como si de cualquier otra escena se tratase, es: ¿Por qué tiene que suceder?
Tiene que ser coherente con los hechos que están sucediendo, no un reclamo gratuito o una derivación porque no se nos ocurre qué más incluir. Tiene que tener el mismo sentido que el resto de nuestras escenas.

Utiliza sensaciones más que descripciones
No hay nada que te saque más de la historia que leer una descripción de una escena sexual tal cual:
«La mete, y la saca, y la mete, y la saca, y mientras empiezan a sudar profusamente y la habitación ya huele regular».
He sufrido solo por tener que escribir eso.
Mejor usar sensaciones y sutilezas, dejando que la imaginación del lector rellene los huecos que faltan.
«Ana sentía la presión de los pechos de Malena contra sí. Para cuando se quiso dar cuenta, había perdido de vista su mano. Recorrió su cuerpo con lentitud, disfrutando de cada hueco y cada centímetro de su piel. Se detuvo más tiempo bajo su ropa interior. No pudo evitar que pequeños gemidos de placer escapasen de sus labios».
¿Cuánto de explícito?
Vendrá determinado por el tipo de novela que estemos escribiendo. Si es una romántica new adult, siéntete libre de hablar de penetración, sexo oral y cualquier otra práctica que convenga introducir.
Sin embargo, si estamos en una novela policiaca, donde el peso ha recaído en cómo resuelven asesinatos y de repente te marcas una escena erótica explícita puedes dejar al lector confuso o incluso que le saque de la historia. En estos casos sería mejor optar por algo más sutil e incluso recurrir al fundido en negro (después de describir un poco de calentamiento, se amanece al día siguiente, o ya vistiéndose o cualquier otro cambio de escena).
Aprovecha la escena
Mientras sucede el acercamiento erótico puede ser que hablen o que se revelen acontecimientos importantes. Por ejemplo, siguiendo la escena anterior, vamos a imaginarnos que Ana es la protagonista de una historia de suspense, es una policía en busca de un asesino (hombre), del que lo único que sabe es que tiene un tatuaje de un perro ahorcado.
«Ana quería devolverle el favor. Empezó a recorrer su cuerpo y le subió la falda. En el muslo de Malena había un tatuaje de un perro ahorcado. Ana se detuvo, confusa».
Imagínate a Ana, que piensa que ha ligado con una mujer fantástica, y resulta que tiene algo que ver con el asesino, o incluso serlo.
También puedes aprovechar la escena para aumentar la intimidad y vulnerabilidad, para que la relación avance. Ahora imaginamos que estamos en una novela romántica, se han conocido hace unas semanas y es la primera vez que están solas en la casa de Malena.
La mesa en la que estaban apoyadas cedió y se precipitaron las dos hacia el suelo.
—Si ya sabía yo que esto no era buena idea —dijo Ana y se abrochó la camisa.
—No, espera, escúchame un momento —le rogó Malena.
Ana se quedó quieta, agarrando uno de los botones con manos temblorosas.
—Cierra los ojos —le pidió Malena—. No los abras.
Dudosa, le hizo caso. Malena la guió hasta su dormitorio y la ayudó a tumbarse con sumo cuidado.
—Confía en lo que sientes —le dijo mientras le volvía a recorrer el cuerpo con necesidad.
Otra forma de aprovechar la escena es intercalar diálogo de ligue, flirteo, puede ser coqueto y divertido, irónico, íntimo, según la relación de los personajes. Lograr que la química sexual se transfiera a través de las letras es un éxito que hará que cuando los personajes estén juntos, se sienta dicha tensión erótica. Si esta tensión es bien llevada a lo largo de las escenas, genera en el lector un deseo de continuar leyendo y ver cómo se desarrolla esa relación.
¿Qué ha aportado esta escena?
Una vez terminada la escena, aprovechamos para darnos cuenta de qué ha cambiado para los personajes, ¿cómo se sienten? ¿Les ha resultado incómodo, les ha conectado, les ha servido para darse cuenta de algo? ¿Avanza en algo la trama? ¿Han tenido una conversación relevante durante? ¿Qué supondrá esto de cara al futuro?
Ten en cuenta tú público
Sobre todo si escribes para adolescentes. Aunque puedan pasar cosas espantosas en un libro, cuida mucho la información que das sobre las relaciones. Mi consejo sería intentar dar algún ejemplo saludable, que se pregunten por el anticonceptivo con naturalidad, que se vea el consentimiento… Y si por alguna razón justo en la trama estás usando un ejemplo malo para enseñar, asegúrate de que haya aprendizaje y luego mostrar uno bueno.
Al final, la sensualidad y la sexualidad es algo que se aprende, y los libros son una fuente como cualquier otra. Deja que el personaje se sienta también sexy con su pijama, sin tener que arreglarse durante horas, deja que a su amante le atraiga también su inteligencia, no solo un cuerpo.
Y estas son mis ideas de hoy, ¿cuáles son vuestros trucos?










