Domina los Diálogos en 3 pasos

Escribir diálogos en un relato o libro puede ser un reto. Aquí vamos a señalar los 3 aspectos fundamentales para que fluyan y tengan sentido.

Formato correcto.

Lo primero que tendremos que aprender son las normas básicas (y avanzadas) de escribir un diálogo. No hay que confundir la línea de diálogo con otras rayas:

  • Guion –
  • Signo menos −
  • Línea de diálogo

La línea de diálogo es muy amorosa y siempre se pega a algo, nunca dejes una línea con espacio a ambos lados. Se pega al inicio, y se pega al “dijo, preguntó, contestó, suspiró, gritó,…” que siempre va con minúscula, a no ser que sea un verbo que no tiene nada que ver con cómo se expresa, por ejemplo “Cogió un papel y se lo dio”, en cuyo caso acabaremos la frase con su puntuación correspondiente, por ejemplo:

María, ven aquí. Cogió un papel y se lo dio. Lee esto y dime qué opinas.

Cuando intercedemos algo, se siguen las normas de puntuación normal, si quieres interrumpir una frase a medias, será , Si el personaje ha acabado la frase será . Si el personaje está enumerando cosas será :

Si nada de esto tiene sentido, no te preocupes, con un ejemplo se ve mucho mejor:

Mira, primero tenemos que pegar la línea aquí. ¿Ves?
—Sí, parece fácil —dijo Rufus pegando la línea al final también.
—Bien, lo vas pillando.
—¿Y si quiero añadir algo en el medio?
—Sin ningún problema, sólo tienes que detenerte un momento —añadió Lea haciendo una pequeña pausa—. Después pones la puntuación que toque y continúas.
—Entiendo. Entonces sería igual si quiero hacer una lista, por ejemplo, la de la compra —dijo Rufus anotando en un papel—: arroz, tomate, pimientos, champiñones,…
—Y no te olvides de la levadura —dijo Lea señalando el papel—, que siempre se te olvida.
—Anotado. Se nos hace tarde. —Se levantó y se dirigió hacia la puerta—. ¿Nos vamos ya?
—Solo si me das un beso —le dijo ella sonriendo con picardía.

Fluidez, personalidad y relevancia.

Los diálogos han de ser fluidos, no un tostón que ocupe más párrafos que una descripción. Si un personaje tiene una historia larga que contar, una buena idea es utilizar las interjecciones de los otros para darle fluidez. Mira la diferencia:

—Parece que te interesa saber lo que me pasó de niño. Así que aquí va. Espero que no me mires distinto después de esto —dijo Rufus sin ser capaz de mirarle a los ojos—. Hace muchos años, cuando aún vivía en el pueblo, había un niño llamado Rolan. Era dos años mayor que yo y me sacaba varias cabezas. Un día, no se muy bien por qué, la tomó conmigo. Empezó a empujarme al cruzarse conmigo por la calle y decirme insultos por lo bajo. Poco a poco la cosa fue escalando, él fue cogiendo confianza y yo perdiéndola. Cuando llegaron las lluvias del otoño, me arrastraba por el barro de tal manera que llegaba a casa irreconocible. Mis padres no entendían qué estaba pasando y me regañaban.
Lea le miró en silencio y le animó a continuar.

VERSUS:

—Parece que te interesa saber lo que me pasó de niño. Así que aquí va. Espero que no me mires distinto después de esto —dijo Rufus sin ser capaz de mirarle a los ojos.
—Claro que no, una historia de tu infancia no puede cambiar lo que siento por ti —le reaseguró Lea.
—Hace muchos años, cuando aún vivía en el pueblo, había un niño llamado Rolan. Era dos años mayor que yo y me sacaba varias cabezas. Un día, no se muy bien por qué, la tomó conmigo. Empezó a empujarme al cruzarse conmigo por la calle y decirme insultos por lo bajo.
—Qué injusto, ¿y qué pasó luego? —le dijo Lea cogiéndole de la mano.
—Por desgracia, la cosa fue escalando, Rolan fue cogiendo confianza y yo perdiéndola. Cuando llegaron las lluvias del otoño, me arrastraba por el barro de tal manera que llegaba a casa irreconocible. Mis padres no entendían qué estaba pasando y me regañaban.
—¿No les pudiste contar que era por culpa de ese niño?
—No me atreví, creí que pensarían que era un cobarde. “Un hombre siempre se defiende”, decía mi padre. Y yo quería ser un hombre.

Si nos damos cuenta, el primer diálogo está bien, no hay nada que nos llame la atención negativamente. Pero si vamos al segundo, podemos ver que fluye más y que Lea participa y reacciona. Y el mero hecho de incluirla de verdad hace que surjan más cosas. Esto es como la vida misma, si uno simplemente escucha al de al lado de forma pasiva, no obtendrá más de lo que el otro le quiera contar. Pero si estamos atentos, escuchamos, preguntamos, apoyamos, obtendremos mucho más.

Acorde a la personalidad. Si consigues que un personaje tenga su voz propia, evitarás tener que identificarle con el: —dijo Rufus.

Para esto hay que tener muy claro cómo son tus personajes, cómo hablan, su edad, nivel cultural, sus dejes. Un truco que puede ayudar es si se ponen motes los unos a los otros. Por ejemplo, si un personaje llama a su hermana siempre “Peque”, no hará falta identificar ni al que habla ni al que escucha.

—Peque, ¿cómo ha ido hoy el instituto? ¿Has hablado con el profesor de matemáticas?
—No, todavía no. Es que… no estoy segura de querer hacerlo.

Y sobre todo un diálogo tiene que ser relevante, tiene que aportar algo. Antes de iniciar uno, pregúntate qué va a añadir, ¿más emoción, información, velocidad al texto? Algunas pautas que pueden ayudar: no poner algo que el narrador pueda decir mejor, no poner formalidades, presentaciones, charlas sin objetivo. Dos ejemplos:

—Hola —dije a mis amigas.
—Hola María, ¿qué tal?
—Bien —contesté a pesar de que no era cierto.
—¿Qué hacemos hoy?
—No sé.
—¿Quizá ir al cine?
—Oye, ¿conoces a Pedro? —dijo Carla señalándome al chico callado que estaba en el banco.

VERSUS:

Llegué al parque y encontré a mis amigas dónde siempre. Les dije que me encontraba bien a pesar de que no era cierto, pero no quería dar más explicaciones. Estábamos decidiendo qué hacer esa tarde cuando me di cuenta de que había un chico sentado en el banco.

—Oye, ¿conoces a Pedro? —dijo Carla al ver que lo miraba.
—No nos han presentado.

Probarlo.

Vale, has puesto un diálogo con la voz de tus personajes, con sentido, relevante, que avanza en la historia, que no es una chapa y es interesante. Ahora solo falta probarlo. Porque puede tener todos estos requisitos, y aún así sonar algo artificial. Hay varias formas.

Una de ellas es simplemente dejarlo reposar, y cuándo le des otra vuelta a ver qué tal te suena.

Otra forma es leerlo en alto, o incluso actuarlo con alguien.

La opinión de betareaders o a buena falta el familiar o amistad que esté más cerca. Una pregunta básica cuando leen tu relato o libro no es un “¿te ha gustado?” Sino una lista mucho más completa de preguntas, entre las que siempre tiene que estar: “¿qué tal los diálogos?”. Un buen betareader te dirá cosas como: “este diálogo te lo has ventilado demasiado rápido y era muy emocionante “ (quizás le has pasado la batuta demasiado rápido al narrador). O pueden decirte “esta conversación no fluye, no se por qué” (el betareader señala, tú ya pensarás cómo lo arreglas).

Hasta aquí los trucos para obtener diálogos con un buen formato, que fluyen y quedan bien integrados. ¿Cómo hacéis vosotros y vosotras?

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