Motívate y organízate para escribir

Muchas personas escriben de vez en cuando y por afición, y eso está muy bien. Algunos escriben a rachas, otros en periodos vacacionales y otros solo cuando tienen una idea.

Si uno quiere dedicarse a escribir de manera más formal, ya sea porque está harto de empezar buenas ideas y acabar dejándolas de lado, o porque otras cosas acaban tomando el control de su tiempo libre, o porque le gustaría ser mas consistente, o porque querría hacer profesión de ello, tendremos que buscar la forma de hacer un hábito de escribir.

Las siguientes ideas son variadas y depende del tipo de persona que seas te servirán más unas que otras. No hay solución mágica sino que tienes que dar con la combinación que mejor te funcione a ti.

Ten claras tus motivaciones. Fíjate que está en plural, no hay solo una razón para escribir, si no, al menor imprevisto se cae toda la torre. Si tenemos un grupo variado de motivaciones, siempre podremos apoyarnos más en una u otra para seguir adelante. Por tanto, primero haz un listado de por qué es importante para ti escribir de forma habitual, por qué quieres hacerle un hueco en tu vida.

Se realista con tu tiempo. No te pongas un planning que no vayas a poder cumplir. Si tienes estudios, trabajo, familia, amistades, otras aficiones, deporte, compromisos variados,… tienes que entender qué tiempo real vas a poder dedicarle.

Ponlo en tu agenda. Una vez que has analizado cuál es tu situación real, queda contigo mismo para escribir. Si te dices: “cuando encuentre tiempo me pongo”, “cuando me inspire”,… puede ser frecuentemente o nunca. Tienes que quedar contigo mismo de igual manera que lo haces con otras personas o actividades. Si tienes trabajo a las 7 no te preguntas al oír el despertador “¿quiero ir hoy a trabajar?”. Te levantas y vas. Con escribir pasa lo mismo, intenta predefinir un hueco, que puede ser tan preciso como “todas las noches de lunes a viernes”, “los sábados a las 8am”, o puede ser algo más vago como “las tardes que no salgo de casa”. Sea como sea, tiene que haber compromiso por tu parte, de manera que cuando llegue el momento, te pongas a ello sin preguntarte si te apetece o no.

Ponte metas. Nos encanta cumplir metas, saber que hemos hecho algo que habíamos planeado. Piensa de forma realista cuál puede ser una buena meta para ti por cada sesión de escritura planificada. Aquí también habrá mucha variedad, pueden ser metas como “escribir 500 palabras”, “escribir 1500 palabras”, “hacer un capítulo”, “escribir medio relato”, “mirar concursos y elegir uno”. También puedes ponerte objetivos semanales, como “completar 3 capítulos”, “escribir 5000 palabras”, “continuar mi libro y participar en un concurso”, “investigar editoriales”.

Se flexible pero compensando. Si un día no puedes respetar tu hueco de escribir, por la razón que sea (física, emocional, social, …), no te martirices y planifica cuándo lo vas a poder recuperar, ¿qué otro momento podrías darle? ¿Quizá alargar el hueco siguiente? Y su una semana no se puede, pues no se puede.

Revisa el planning cada cierto tiempo. Si te das cuenta de que te pasas el día premiándote por haber duplicado tus metas, quizá tengas que subir el baremo que te habías puesto. O al contrario, quizás llevas tres semanas sin cumplir uno solo de tus objetivos diarios o semanales. Es momento de revisar, qué está pasando, igual temas personales, laborales, o del tipo que sean están intercediendo. Rehaz tu plan de nuevo, ajustalo a tu situación actual. Un escritor no escribe lo mismo en vacaciones que fuera de estas (en algunos casos escribiendo más y en otros menos). Así que adapta el plan a tus circunstancias.

¡Disfruta! A veces no tendrás ganas, escribirás y no sabrás ni si tiene sentido, pero en general, si estás escribiendo por las razones adecuadas, disfrutarás. Verás que te conviertes en un o una escritora productiva, y eso es una satisfacción ya de por sí, estarás logrando una de tus metas.

¿Y vosotros, qué trucos tenéis para organizaros y motivaros para escribir?

2 comentarios

  1. Totalmente. Yo suelo ser constante escribiendo pero muy desordenada. Dejo notas por todas partes, escribo ideas hasta en recibos de la compra si estoy en la calle, servilletas… Un caos. Porque luego, no soy capaz de organizarme. Debería hacerme un cuaderno como el tuyo, la verdad. Llevarlo siempre encima.

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